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David Mazier: “la mayoría de personas
toman el ajedrez como un juego vago”

El ajedrez ha marcado un antes y después en la vida de Mazier.

Una persona amable, simpática y culta, son las palabras que definen a Mazier. Con 23 años de edad, lo más importante para él es su familia, mascota y el ajedrez, el deporte que cambió su vida.

Con una estatura de 1.70, cabello oscuro y un estilo único al vestir, es como Mazier se proyecta a la sociedad.

Comenzó a jugar ajedrez a la edad de 20 años. Luego de practicar varios deportes durante su infancia, el ajedrez fue el que lo cautivó en un instante y ahora le da gracias a esta disciplina por lo que ha hecho en él.

Para él la vida es como un abrir y cerrar de ojos, por eso hay que vivirla al máximo. Durante su infancia vivió momentos tristes y felices, pero son recuerdos que lleva en su corazón.

David, tiene mascotas, por las cuales él expresa un amor muy especial, las considera como parte de su familia. Él tiene muy claro el dicho “el perro es el mejor amigo del hombre”, a tal punto que se ha vuelto una realidad en su vida.

Estando en la casa de David Mazier, jugamos una partida de ajedrez, la cual duró aproximadamente 4 horas, debido a la larga conversación que tuvimos sobre su vida. Durante lapsos de ese tiempo su cachorra Molly mordía el cordón de mi zapato.

¿De dónde es David Mazier?

Nací y crecí en El Finlay, Tegucigalpa, Francisco Morazán. Siempre he vivido en este lugar, de niño me encantaba porque tengo enfrente de mi casa los Cines Aries, Tauro y Leo, asistía una vez a la semana con mi mamá –mencionó entre risas Mazier–. Lastimosamente, los cines ya no están en función.

¿Cómo fue su infancia?

Viví la mayor parte de mi infancia con mis abuelos y bisabuelo, aun teniendo a mis padres. Practique los deportes de natación, artes marciales, fútbol y basquetbol. A la edad de los 8 años viajé a los Estados Unidos.

¿Por qué viajaste a los Estados Unidos?

Porque extrañaba mucho a mi bisabuelo, con quien me crié la mayor parte de mi infancia y adolescencia. Él me mandó a traer porque una vez lo llamé llorando diciendo `Te extraño…´ –entre lágrimas comentó Mazier–, luego habló con mis papás para que me llevaran a los Estados Unidos y fui acompañado con mi mamá, donde estuvimos 1 mes y medio en Miami, Florida.

¿Cómo ha sido la relación con su familia?

Bien, somos una familia unida y extensa. En las fechas de navidad solemos reunirnos en Tatumbla, Francisco Morazán, en la casa de mi abuela paterna.

¿Cuál era su sueño cuando era pequeño?

Siempre quise ser veterinario y aún quiero serlo, debido a que soy amante de los animales, especialmente de las tortugas.

¿Cuál es tu libro favorito?

Mi libro favorito es El ajedrez de torneo, escrito por David Bronstein.

¿Cómo fue su etapa estudiantil?

Me considero un buen alumno, pero soy irresponsable, suena algo contradictorio, jajaja. En la escuela fui excelencia académica, mientras que en la secundaria solamente me importaba aprobar.

¿Estudias en la universidad actualmente?

Sí, estudio Terapia Funcional. Lo estudio porque me faltaron 40 puntos para entrar a Medicina –dijo Mazier con decepción en su rostro–, entonces tomé la decisión de estudiar Terapia Funcional por el amor que le tengo al área de la salud.

¿Cuál es el momento más alegre de tu vida?

Cuando me regalaron a mi perrita Molly, ella tiene 3 meses. Al principio mi abuela no la quería recibir en la casa, pero al verla se encariñó totalmente de ella y ahora es la consentida de la casa.

 

Mazier junto a su perra Molly.

¿Y cuál es el momento más triste?

Cuando falleció mi perro Otto en el 2020, lo tuve desde que tenía 7 años. Hablaba con él cuando me sentía solo, él era más que un perro, era un amigo para mí –dijo Mazier con una gran sonrisa en su rostro–.

Otto (izquierda) con su amigo Tiberius (derecha).

¿Cuál es tu perspectiva sobre la vida?

Tal como dice la Biblia, la vida es como la neblina, aparece por un poco tiempo y luego se desvanece. Es decir, un día estamos y al otro. No debemos amar y respetar al prójimo para llevar una vida tranquila y en paz.

¿Qué planes tienes a corto y largo plazo?

A corto plazo trabajar, espero que sea posible. También adquirir nuevos conocimientos mediante las clases de la universidad y por cuenta propia. Mientras que a largo plazo ahorrar lo suficiente para tener mis propios negocios.

¿Qué haces en tu tiempo libre?

Me gusta cocinar y experimentar diferentes platos de comida. Pero lo que más hago en mi tiempo libre es jugar ajedrez.

¿Cómo aprendiste a jugar ajedrez?

Realmente quien me enseñó fue un médico, a quien conocí en el parque La Leona. Yo andaba paseando a mi perro Otto, entonces lo miré jugar y me llamó la atención, en ese mismo instante le dije si me enseñaba y él me dijo que sí, jugamos una partida, a la misma vez me iba explicando los movimientos de cada pieza. Con el tiempo observaba a las personas que jugaban ajedrez y así logré entender a la perfección la función de cada pieza. Hoy en día es el deporte que más me gusta.

¿Por qué te gusta jugarlo?

Ha sido el único deporte que me ha llamado la atención para seguirlo practicando. El ajedrez me ha ayudado a ser ordenado y también a analizar detenidamente mis ideas. Simplemente, ha marcado un antes y después en mi vida.

¿Cuál es el concepto que normalmente existe sobre el ajedrez?

La mayoría de personas toman el ajedrez como un juego vago, esto se debe a que no lo conocen en profundidad, cuando en realidad es un deporte mental. Cabe recalcar que este ha sido un deporte en el que existen competencias internacionales y en Honduras la Universidad Nacional Autónoma (UNAH), apoya estos eventos y tiene participantes en algunos de ellos.

Cuéntame una anécdota sobre el ajedrez

El ajedrez ha llegado a un punto que lo han tomado como un conflicto político en la década de los 70, esto fue debido a un jugador llamado Bobby Fischer que era el mejor de los Estados Unidos en la década los 50 y buscaba competir contra los rusos, entonces los políticos crearon  un torneo y lo utilizaron como excusa para crear una guerra. Durante este evento en la ciudad de Reikiavik, Islandia, se enfrentaron los mejores jugadores estadounidenses y rusos. La última partida fue entre Fischer y el ruso Boris Spassky, se conoce como la partida del siglo, donde ganó el norteamericano.

¿Cuál es tu jugador favorito?

De la historia es Bobby Fisher, debido al legado que marcó y en la actualidad el mexicano Manuel Morsa.

¿Cómo te sentiste al ganar tu primera partida?

Me sentí feliz y emocionado. Durante la partida estaba nervioso y ansioso, pero me tomaba mi tiempo para hacer cada movimiento y también para analizar cada posible jugada de mi adversario.

¿Tienes algún sueño por cumplir en este deporte?

Jugar con todas las personas y aprender algo nuevo en cada partida. También me gustaría enseñar a todo aquel que quiera aprender sobre este bello deporte.

©Derechos reservados por Kevin Ávila

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